Introducción a: Logrando que cada clase sea importante (MELC)

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Logrando que cada clase sea importante

Veremos que su finalidad es eminentemente práctica, con un enfoque cotidiano que al final, en mi opinión, es lo que aporta más validez a sus propuestas. Ya en su prólogo Doug Lemov (autor, entre otros, de “Teach like a champion”) nos comunica que sus autores no son eruditos teóricos sino educadores que viven y respiran los fundamentos de la enseñanza en escuelas distintas, con toda la variedad de desafíos que esto implica. 

Los citados autores son por un lado Shaun Allison, profesor de ciencias primero en West Sussex y ahora director del Durrington High School en el área de la formación del personal; y por otro Andy Tharby, profesor de inglés también en West Sussex y autor del blog “Reflecting English”, en el que reflexiona sobre cómo mejorar la expresión escrita de los alumnos.

Introducción

La primera información interesante que nos aporta el libro es que Ofsted, el servicio de Inspección Educativa de UK que fue tan criticado por Daisy Chritodoulou (podéis leerlo pinchando aquí), cambió en 2015 su enfoque. De evaluar sesiones individuales a los docentes, buscando ciertos métodos predefinidos como buenos, en los últimos años ha potenciado que cada centro tenga autonomía para definir el modelo pedagógico que mejor funcione en su contexto. Por eso han proliferado modelos tan diferentes como el de Michaela (podéis leer más en un blog amigo como éste). Esto ha provocado que en las aulas de Reino Unido los docentes tengan más libertad de la que han disfrutado en una década para desarrollar y adaptar las estrategias que mejor se adapten a sus alumnos. 

Los autores también advierten de que el libro no pretende dar respuestas sólidas a cada dilema al que te enfrentarás en clase, sino ofrecer un ethos coherente y seis principios pedagógicos basados en evidencias científicas que toquen el núcleo de lo que ellos definen como la enseñanza exitosa: desafiar, explicación, modelado, práctica, feedback y cuestionamiento. 

Los cimientos

Hay dos valores en la base de todo lo que vamos a leer en el libro: la excelencia y el crecimiento. Usan estas dos palabras siguiente a Ron Berger, autor de “Una ética de la excelencia”. Es un libro que hemos citado tantas veces en el blog que casi es urgente que lo trabajemos también en algún momento del futuro. Básicamente, este libro propone que nuestra responsabilidad fundamental es dar a todos los alumnos la posibilidad de ser excelentes.

Además de eso, gracias a los estudios de John Hattie (aquí hay un resumen muy breve) y otros, podemos decir que sobre todo hay dos cosas que promueven la mejora de los estudiantes: 

  1. Los docentes con un conocimiento profundo de sus materias tienen u mayor impacto en el aprendizaje de sus alumnos y alumnas. Entre otras cosas, esto posibilita que pensemos mejor sobre el contenido y seamos capaces de identificar las confusiones más frecuentes sobre un tema.
  2. La calidad del feedback y el cuestionamiento y el uso de la evaluación formativa. Revisar el aprendizaje, dar modelos de respuestas a los alumnos, otorgar suficiente tiempo de práctica para lograr habilidades, y utilizar el andamiaje para ir dando autonomía a los alumnos son todos aspectos fundamentales que se irán comentando.

Por último, una cuidadosa toma de decisiones en el día a día, alimentada por años de práctica reflexiva (pensar, actuar y evaluar lo que hemos hecho), tienen asimismo una gran influencia. Enseñar bien no es un entidad única, varía enormemente de escuela a escuela, de asignatura a asignatura, y de clase a clase. 

Los seis principios 

Para despertar las ganas de leer más, el resumen de los seis principios que nos propone el libro sería algo así:
 
1. Genera desafíos, para que los estudiantes tengan grandes expectativas sobre lo que pueden conseguir.

2. Explica bien, para que los estudiantes adquieran nuevos conocimientos y habilidades.

3. Modela, para que sepan cómo aplicar esos conocimientos y habilidades.

 

4. Utiliza la práctica deliberada para afianzar.

 

 

5. Cuestiona para que puedan pensar con profundidad, amplitud y rigor.

 

 

6. Da feedback, para que puedan desarrollar más su conocimiento y habilidad.

 

El objetivo final es guiar a los alumnos y alumnas a la independencia. La independencia es un logro deseable de la enseñanza, no una estrategia por sí misma. Además, la gestión del aula es un tema importante también, pero no se abarca dentro de los objetivos del libro (si queréis saber más, pinchando aquí lo tenéis todo). Sin un buen clima de aula, es difícil que estos principios tengan un efecto adecuado.

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