MELC: El feedback

Recomiendo leer

El feedback

                                       
 
Hay dos datos importantes antes de abordar esta entrada: el primero es que en los meta-análisis de John Hattie el feedback es, junto con la calidad de la instrucción, el factor más determinante en el aprendizaje de los alumnos. El segundo es que despierta cada vez mayor interés en todo el mundo, con iniciativas como Teachers Going Gradeless o libros como el de Susan Brookhart que comentaremos muy muy pronto. En mi opinión, este interés se basa en dos razones: por un lado, experimentamos que no requiere grandes medios para llevarse a cabo; y por otro lado, ayuda a todos los alumnos. Cuando lo pruebas descubres su potencial y quieres hacerlo más y mejor. Ya hemos hablado de feedback otras veces en el blog (por ejemplo con Dylan Wiliam aquí y con Harry Fletcher-Wood acá). Pero al tratarse de algo tan interesante no despreciamos seguir profundizando en ello en esta entrada. Esperemos que os sirva y os haga pensar, como siempre.

¿Qué es y por qué es tan importante?

Imagínate que estás tratando de llegar a casa de un amigo, o tratando de mejorar tu saque en el tenis, o aprendiendo un nuevo idioma. Necesitamos feedback para saber qué tal lo estamos haciendo. En estos tres casos hay un elemento común: el feedback ayuda porque conocemos el objetivo final: llegar a la casa, sacar mejor, hablar en alemán. Por tanto, necesitamos para empezar mostrar a nuestros alumnos y alumnas a dónde apuntamos, empezar a caminar hacia ese objetivo y mantener el paso a través de un feedback preciso en el tiempo y el espacio que les permita saber que se van acercando.
 
El feedback parte de una premisa que debemos transmitir siempre: la inteligencia y el desempeño pueden desarrollarse y mejorar. Por ello, nuestra trabajo no es sólo dar feedback, sino que los alumnos se dejen interpelar por él y se den cuenta de que todos los que aprenden algo lo necesitan.
 
Pero en este punto los autores nos advierten: no todo el feedback es buen feedback. El mal feedback no dice nada acerca de cómo mejorar. Es, por tanto, un proceso recíproco y, como lo denomina Harry Fletcher-Wood en su libro, \”Responsive\”, que responde siguiendo este diagrama:
 
A través de la identificación de una prueba (algo que el alumno o alumna todavía no puede o no sabe hacer) el feedback debe tratar de ajustarse para promover el aprendizaje. El feedback debe aportar información a cuatro niveles:
 
  • En cada sesión: Parar cuando sea necesario, cambiar el enfoque y adaptar las clases es una característica esencial del buen feedback.
  • Entre sesiones: después de cada clase, reflexionar en las inconsistencias, confusiones y los puntos fuertes que has detectado, para planificar cómo enfocar las siguientes sesiones.
  • Entre unidades didácticas: reflexionando los puntos de mejora y las cosas que han podido quedar a medias o que un grupo no ha terminado de comprender.
  • Al revisar el currículum: mirando el desempeño de los alumnos en diferentes materias, compartiendo cómo se han trabajado determinados temas o planificando para el curso siguiente a la luz de lo compartido.

Tipos de feedback (Hattie y Timperley, 2007)

Los autores describen cuatro tipos de feedback:
  1. Basado en la tarea o producto final: ¿es correcto o incorrecto? ¿cumple los criterios establecidos? La desventaja es que si no hay oportunidad para rehacer el producto no es efectivo.
  2. Basado en el proceso empleado en crear el producto final: cómo los alumnos están usando su nuevo conocimiento. Es clave porque detecta errores y permite su corrección en el proceso.
  3. Basado en la auto-regulación: los alumnos planifican y evalúan su propio trabajo. Es un paso importante en el camino a la autonomía que mencionábamos en la entrada anterior.
  4. Basado en un nivel personal: como ya hemos comentado otras veces, es el feedback que habla del alumno y no de lo que ha hecho. No es efectivo, porque se centra en aspectos aparentemente estáticos (\”eres muy listo\”) y no en el esfuerzo que es dinámico (\”tu redacción es excelente\”). 

Estrategias para el feedback

1. Tiempo de mejora y reflexión

Después de mostrar sus productos finales, los alumnos disponen de un tiempo para leer y responder a tus comentarios o a los comentarios de sus compañeros. Pueden ir anotándolos ellos mismos, y usarlos para rehacer la tarea o actividad. Puede durar 10 minutos, pero manda un mensaje claro: todos podemos mejorar lo que hemos hecho gracias al feedback que nos han dado.

2. Tareas de mejora estandarizadas

Como es imposible dar feedback individual al número de alumnos que generalmente tenemos en clase, los autores proponen la siguiente estrategia: crear un código que permita saber qué es lo que tienen que hacer para mejorar. Por ejemplo:
 
T1: asegúrate de acabar con un párrafo a modo de conclusión.
T2: revisa la ortografía de las palabras técnicas que hemos estudiado
T3: la relación causa – consecuencia debe estar más claramente explicada
 
Proyectando una diapositiva con este código, podemos indicar rápidamente a cada alumno qué tarea esperamos que realicen o cuál es la que les recomiendan realizar sus compañeros. Esto nos evita, en último lugar, escribir la misma frase cientos y cientos de veces. También es posible crear un código para las cosas buenas:
 
*** Excelente
** Muy bueno
% incluir un dibujo siempre es buena idea en biología
& dominas esta parte de la asignatura

3. Feedback en directo

Es obvio pero el mejor feedback es rápido, simple y en el momento. Decir algo a los chicos y chicas es siempre el camino principal para dar feedback. Escribir algo en un cuaderno o actividad, o rellenar una rúbrica, es sólo una de las formas del feedback (y bastante ineficiente comparado con el feedback en directo). A través del feedback verbal podemos chequear la comprensión, parafrasear su conocimiento y si es necesario desarrollar aquello que falta o es dudoso en su esquema del conocimiento.
 
Podemos sistematizar esta forma de feedback en nuestras clases. Mientras que están trabajando, llama de uno en uno a cinco alumnos y pasa algunos minutos hablando con ellos. Discute su trabajo y dales un feedback claro de cómo mejorar. ¿Puede haber una mejor forma de feedback que esta? 

4. Feedback entre iguales

El feedback entre iguales es una idea excelente: traspasa la responsabilidad del feedback a los estudiantes, y además se gana una mayor comprensión de los criterios de éxito mediante la crítica al trabajo de otros. Sin embargo, hay que tomarla con cautela por dos razones: la primera es que la calidad de este feedback dependerá de la habilidad y compromiso de la persona con la que te toca trabajar. La segunda es que si no hay una aclaración previa y objetiva de los criterios se convertirá en una especie de danza social en el que los alumnos se alaban o critican por razones de apego o desapego. 
 
Una estrategia que propone el libro y que yo personalmente he practicado desde que lo leí es la \”galería de críticas\”. El trabajo de los alumnos se expone (puede ser sin nombre, de forma anónima) y todos pasean entre los sitios poniendo en postits comentarios positivos y negativos a cada trabajo. Es muy importante antes de realizar esta actividad reforzar el mantra del feedback: amable, específico, y que ayude. Podemos empezar cogiendo un trabajo cualquiera y dando un feedback de este tipo. Es muy importante, sobre todo en edades más tempranas, proponer frases concretas del estilo: \”Pienso que ______________ es bastante difícil de comprender / podría incluir más detalles\” o \”Para mejorar tu _____________ intenta _______________\”. 
 
Esta última estrategia es genial porque los alumnos reciben más feedback del que una persona sola (el profesor) podría darles. También es más detallado. Además los estudiantes se motivan, porque les encanta recibir halagos y criticar con argumentos. Los alumnos además ganan mucho leyendo a sus compañeros, lo que es especialmente útil para ganar habilidades de redacción escrita.

5. Subrayado ocasional

Otra estrategia muy creativa y que si la probáis os puede funcionar es pasear por la clase con un subrayador mientras los alumnos trabajan. Cuando veamos algo que revisar, simplemente nos acercamos y lo subrayamos. De esta forma comunicamos que hay algo que revisar o cambiar, pero trasladamos al alumno la labor de descubrir qué es. Esta estrategía permite, de una forma vistosa y que se puede adornar de mil maneras, transmitir el siguiente mensaje: mi trabajo es decirte lo que puedes mejorar pero es tu trabajo mejorarlo.

Conclusión

Una vez más esperamos que esta entrada os sea útil, y os haga pensar en el día a día de vuestra clase. El feedback es muy potente y existen formas de aplicarlo fácil y sencillamente. 

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