Cinco maneras de mejorar la atención en clase

Adaptado y traducido del blog de Tom Sherrington (@teacherhead), con permiso del autor

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Recomiendo leer:

Para aprender nuevas ideas y nuevas habilidades, necesitamos centrar nuestra atención en el material que estamos tratando de aprender. Por supuesto hay muchas técnicas para «captar la atención» intencionadamente, por ejemplo algo que sorprende o que engancha. Pero este tipo de atención episódica no siempre puede conducir al aprendizaje que buscamos y ciertamente no puede mantenerse todos los días (sería agotador para el alumnado y para el profesorado).

También existe la esperanza de que el material sea intrínsecamente interesante: el libro, la historia, la gamificación, el ejercicio de matemáticas… podríamos imaginar que los alumnos mantendrán la atención sólo para continuar con el puro placer del aprendizaje. Pero todos sabemos que incluso en películas, libros y juegos muy interesantes, nuestra atención puede desviarse. Somos humanos. Y, por supuesto, los alumnos con menos conocimientos previos y menos capacidad de autorregulación son los que más rápidamente se desvían.

En realidad, en la mayoría de los casos, la atención sostenida requiere un esfuerzo; requiere motivación. No es algo que podamos dar por sentado de nosotros mismos, y mucho menos de nuestros alumnos. Teniendo en cuenta la cantidad de cosas que compiten por la atención mental en un momento dado y lo oculto que está todo esto para cualquier otra persona, los docentes debemos pensar en cómo asegurar la atención de los alumnos de forma planificada, en lugar de limitarse a suponer que los alumnos están prestando atención debido a sus comportamientos externamente visibles. No se trata sólo de eliminar las distracciones y conseguir que los alumnos «miren y escuchen»; queremos que centren su atención mental en el aprendizaje que se está llevando a cabo. Recordemos que la memoria es el residuo del pensamiento.

Para poner un ejemplo, compara estos escenarios:

Una profesora pregunta a una clase «¿puede alguien enumerar los últimos 3 presidentes del país en orden?», una pregunta típica. Hacer la lista le parece un esfuerzo a Nico aunque tenga los conocimientos almacenados en alguna parte y, a corto plazo, no tiene ningún incentivo inmediato para dedicarse a la tarea, ni a hacer el esfuerzo porque puede esperar a ver si otro da la respuesta. Normalmente pasa esto. Esa es la norma.

Incluso si mantiene el contacto visual con el profesor, es posible que no centre su atención en sus conocimientos sobre los presidentes mientras espera la gran revelación. Puede optar por no hacerlo y esperar, así que lo hace.

Sin embargo, si la profesora dijera «Ahora, por favor, escribid los nombres de los últimos 3 presidentes del país» y empezara a pasearse por clase. O dijera «Bien, preparaos para nombrar los últimos 3 presidentes, voy pedirle la respuesta a alguien», entonces Nico tiene un incentivo. Se le puede pedir que responda; tiene que demostrar que está elaborando la lista. Este incentivo le ayuda a reunir los recursos mentales necesarios; concentra su atención más o menos sin vacilar porque es la norma. Conoce los nombres, hace el esfuerzo de recuperarlos y organizarlos y elabora la lista.

El ejemplo es, evidentemente, artificioso: ¡puede que no sea una lista muy útil! Pero la cuestión se aplica a nosotros todo el tiempo. Asegurar y mantener la atención requiere crear incentivos a corto plazo para que los alumnos prioricen el uso de su energía y su «espacio» de pensamiento consciente en torno al material que queremos que aprendan, idealmente sin que sea una gran decisión; simplemente es algo esperado, normalizado, rutinario, cotidiano.

Cinco estrategias para ello

  1. Organiza tareas rápidas de aprendizaje generativo (puedes leer más sobre aprendizaje generativo aquí)
    Una tarea generativa requiere que el alumnado seleccione y organice la información, involucrándose con los nuevos conocimientos utilizando sus conocimientos previos, integrándolos así en un esquema más profundo. Por ejemplo:
  • organizar la información en una secuencia
  • resumir una historia
  • explicar un concepto a alguien utilizando el vocabulario clave
  • crear un mapa mental estructurado, con cuatro categorías clave.

Para que sea realmente generativo, los alumnos tienen que hacer estas cosas principalmente por su cuenta, utilizando sus propios conocimientos y no tomando prestado de otros. La tarea debe ser lo suficientemente rápida para hacerla y luego comprobar que la han hecho todos y que es tan válida o precisa como requiere el material, sin que la clase se desvíe demasiado. La motivación viene entonces de saber que se va a comprobar o simplemente del efecto de empuje de la norma de que todos los demás también lo están haciendo. Pero una buena tarea es aquella que no puedes hacer sin pensar utilizando tus conocimientos previos y centrando tu atención. Esa es la clave.

2. Pregunta para generar responsabilidad de responder. Este es uno de los principales objetivos de un buen repertorio de técnicas de cuestionamiento: crear una cultura en la que los alumnos esperen por defecto responder a todas las preguntas, pensando por sí mismos. La atención se asegura cuando los alumnos saben que se les puede hacer una pregunta sobre lo que está ocurriendo, más o menos en cualquier momento. No se trata de un gran golpe de efecto, sino de una expectativa cotidiana normal.

Lanzamos una pregunta…. hacemos una pausa para pensar…. y luego seleccionamos a un alumno. p. ej., lee la primera estrofa del poema. ¿Cuál es la metáfora de la primera estrofa? ….. pausa para pensar…….. ¿Alicia? Alicia espera que le pregunten; centra su atención. ¿Estás de acuerdo? ¿Qué más podría haber dicho? …. pausa para pensar. …… Abdulah, ¿qué te parece? Abdulah mantiene su atención en el poema y también en las respuestas posteriores.
Luego compartimos en parejas: Después de que las parejas concluyan su discusión…… Ok, ¿cuáles fueron las tres conclusiones principales a las que llegaste? … Miguel, escuchemos las tuyas. Miguel sabía que le podían preguntar incluso mientras escuchaba a Yasmin, su compañera de charla; había mantenido su atención en la breve discusión con Yasmin por si le preguntaban.

3. Escucha y enseña a escuchar con esa misma responsabilidad
Durante los debates en clase y los intercambios de preguntas y respuestas, los alumnos que no se sienten implicados pueden perder la atención. Del mismo modo, durante una explicación extensa, una demostración o la lectura de un texto, los alumnos pueden perder la atención. La responsabilidad de escuchar se refuerza con controles puntuales. Éstos, a su vez, mantienen la atención:

Para ello hay que parar y comprobar la comprensión:

Escuchando a los que hablan: Gran punto Iván. Entonces, Lucía, ¿cuál fue el argumento principal de Iván? Jimena, ¿estás de acuerdo con Iván? Lo que se espera es que todos sigan la discusión, no sólo se centren en su propia visión de las cosas. Comunicar una responsabilidad colectiva de escuchar es un medio de mantener la atención a lo que se está discutiendo, además de una comprobación útil para la comprensión.

Siguiendo modelos de respuestas: Si este ángulo es 72 y x es el ángulo desconocido aquí, ¿cuál es el teorema que tenemos que usar para encontrarlo? Comparando estas soluciones, ¿cuál es la diferencia clave entre esa versión y esta versión? Lo que se espera es que los alumnos sigan la pizarra, o la pantalla del visualizador. Le siguen a usted mientras navega por sus diagramas y ejemplos…., centrando su atención para saber a qué se refiere esto y aquello, anticipándose de nuevo a una posible pregunta en frío.

Aprovecha el poder de las estructuras narrativas en las que, de forma espontánea, nos adelantamos para imaginar futuros arcos argumentales y posibles resultados. Estos ganchos son útiles para asegurar la atención en cualquier escenario de exposición o narración:

Si duplico el valor de x, ¿qué va a pasar con el gráfico? … ¿Natalie? Vamos a ver si tienes razón…
¡Interesante! Ahora se está poniendo tenso, ¿no? ¿Qué crees que le pasará al conejo ahora? … ¿Cristóbal? ¿Mauel? Pasemos la página…


4. Hazlo personal
Siempre es buena idea aprovechar la implicación personal de los alumnos en un conjunto de ideas, porque les ayuda a filtrar las distracciones y mantener la atención. Esto puede estar relacionado con su conexión emocional con las ideas o con su experiencia concreta, lo que ayuda a proporcionar una base más segura para el aprendizaje. Esto puede hacerse tanto con experiencias físicas y reales como con experiencias imaginadas.

La cuestión estética: En su libro MARGE, que ya comentamos aquí, Arthur Shimamura sugiere que una «pregunta estética» es poderosa para motivar el aprendizaje: «¿Qué piensas? ¿Cómo te hace sentir? ¿Por qué es bueno? Como él mismo explica: «La pregunta estética compromete los circuitos emocionales del cerebro y nos obliga a atender y organizar nuestro conocimiento».

5. Hazlo importante:

Haz que los alumnos se apropien de algo, algo tangible, para que se impliquen en las discusiones. Por ejemplo:

  • manipular los materiales al hablar de sus propiedades -Lucho, ¿cómo sientes el hielo en tu mano
  • mirando nuestras plantas de judías, Mireia, ¿qué ves que les pasa a las raíces de las tuyas?
  • leer parte de un texto que se ha asignado a un alumno – Jaime, escuchemos tu extracto – ¿cómo se relaciona con el de Toni?
  • Ponerlos en el centro de las cosas: mantener la atención poniendo en manos de los alumnos decisiones reales o hipotéticas para que se sientan implicados:
    • si fueras responsable, ¿a qué combinación de defensas contra las inundaciones darías prioridad?
    • si estuvieras defendiendo el sufragio femenino en aquella época, ¿cuál habría sido tu principal argumento?
    • ponte en esa situación, ¿cómo te parecerían las pruebas?
    • elige entre estas opciones: ¿qué frase es la que abre más dramáticamente nuestra historia?
    • tú eres el juez Simón, ¿cuál de esas explicaciones es la más acertada?
    • ¿elegirías el ahorro a corto plazo de este año o el ahorro en un ciclo de vida de 10 años?

He elegido esta entrada porque me parece que mantener la atención en clase es un desafío fundamental, y Tom Sherrington nos aporta claves concretas para llevarlo a cabo. Espero que os haya resultado interesante.

3 comentarios sobre “Cinco maneras de mejorar la atención en clase

  1. Interesante artículo. Muy de acuerdo con lo que expresa. Intento poner en práctica varias de esas técnicas en mis clases en los últimos años por la gran falta de motivación y atención de los alumnos en la escuela.

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