Práctica intercalada: pruebas de su eficacia

Adaptado del capítulo de la Guía ReseacrhED de Mitos educativos. Autores: Elizabeth y Robert Bjork.

Desde temprana edad, en nuestra condición de alumnos, se nos advierte con tono severo: «concéntrate en una sola cosa a la vez», «termina lo que empezaste», etcétera. Se nos insta a adoptar una actitud «concentrada», y no «inconstante» o «despistada». Esta recomendación parece certera no solo para el modo en que debemos esforzarnos para aprender, sino también para cómo, en calidad de padres o profesores, deberíamos manejar la enseñanza de nuestros hijos o estudiantes.

Ahora bien, ¿es de verdad tan atinado ese consejo? Sabemos, ciertamente, que las personas pueden sufrir un trastorno de déficit atencional, significándoles una dificultad para permanecer concentradas en una tarea o en un tema en particular. Pero otra cosa distinta es decidir si debemos agrupar en bloques o intercalar los contenidos o las habilidades que se deben aprender, así como su estudio y su práctica. De hecho, un corpus cada vez mayor de investigaciones sugiere que la intercalación —y no la organización en bloques temáticos— mejora el aprendizaje y la transferencia de habilidades y conocimientos.

Por citar solo cuatro ejemplos: Good y Magill (1986) descubrieron que la práctica intercalada ayudó más a los participantes a aprender mejor los tres tipos de servicios básicos del bádminton (largo, corto y drive) que los que practicaron en bloques temáticos; Jamieson y Rogers (2000) encontraron que las personas quedaban mejor preparadas para aprender a realizar transacciones en cajeros automáticos si practicaban con la modalidad intercalada que si lo hacían en bloques agrupados por temas; Hall y otros (1994) concluyeron que la práctica intercalada ayudaba más a los jugadores de béisbol de equipos universitarios a aprender a lanzar bolas rápidas, lanzar con cambio de velocidad y lanzar bolas curvas que la práctica en bloques temáticos; y Ste-Marie y otros (2004) detectaron que la habilidad de los niños para escribir con letra ligada aumentaba al intercalar la práctica de distintas letras en vez de organizar el estudio en bloques por letra, que era como estaban estructuradas en ese entonces las guías para practicar la caligrafía.

El hecho de que los diseñadores de esos ejercicios de caligrafía dispusieran el material letra por letra refleja la creencia generalizada —implícita o explícita— de que la práctica en bloques temáticos es la mejor manera de optimizar el aprendizaje. Por ejemplo, en un campo de entrenamiento de golf las personas ejecutan el mismo tiro con el mismo palo una y otra vez. Las máquinas de bateo están programadas para hacer reiteradamente el mismo lanzamiento y los jugadores de baloncesto practican lanzando el balón repetidas veces desde la línea de tiros libres, a veces con la ayuda de alguien que les devuelve la pelota para que no tengan que moverse del mismo lugar.

Estas observaciones, entonces, reflejan la creencia de que la práctica organizada en bloques temáticos es la mejor manera de aprender. Pero ¿por qué esa opinión estará tan arraigada? La respuesta más breve es que los estudiantes pueden no comprender la distinción que tradicionalmente se hace en las investigaciones entre aprendizaje y memoria: el aprendizaje, medido en función de la retención y transferencia de aptitudes y conocimientos a largo plazo, y el desempeño, medido por la rapidez o exactitud en la ejecución de una aptitud que se debe adquirir durante el proceso de aprendizaje propiamente tal (para una revisión del tema, véase Soderstrom y Bjork, 2015). Y si no se comprende la diferencia entre aprendizaje y desempeño la situación se complica bastante, porque las condiciones que mejoran el desempeño de un momento específico, como la práctica en bloques temáticos, generalmente no aumentan la eficacia del aprendizaje, medido en función de la retención o transferencia a largo plazo.

Entonces, ¿por qué la mayoría de los sujetos considera que ordenar en bloques los elementos de una determinada categoría mejora el aprendizaje inductivo? Un factor, al que ya se aludió antes, es que la práctica en bloques temáticos crea una sensación de fluidez cuando se trata de advertir las características compartidas por todas las pinturas de un artista, mientras que la intercalación provoca una sensación de confusión y dificultad cuando hay que percibir esas semejanzas. Otro factor probable es que los participantes hayan llegado al experimento creyendo que la práctica en bloques temáticos es una técnica eficaz, porque es empleada con gran frecuencia en contextos reales por muchas personas, incluidos sus profesores.

Las ventajas del espaciamiento y la intercalación han quedado demostradas asimismo en el aprendizaje inductivo de otras categorías, como es el caso de las especies de mariposas (Birnbaum y otros, 2013); y también se ha estudiado la manera en que esos beneficios son alterados o eliminados mediante diversas manipulaciones (véase Kang y Pashler, 2012; Wahleim y otros, 2011). En un nuevo contexto potencialmente importante —el aprendizaje de idiomas extranjeros— Pan y otros (en prensa) descubrieron que el aprendizaje de las conjugaciones verbales en español se ve favorecido por su estudio de manera intercalada.

Mientras en la enseñanza y en la práctica intercaladas se ejercitan procesos que serán fundamentales para lograr un buen desempeño en las pruebas de retención y de transferencia posteriores a la instrucción, en la enseñanza organizada en bloques temáticos ello no sucede.

En el contexto de la educación en la vida real, el potencial de la intercalación para aumentar la eficacia de la enseñanza y del aprendizaje autorregulado parece ser fundamental, incluso emocionante. Con todo, aún hay que determinar gran parte de su aplicabilidad en la educación en el mundo real, por ejemplo, con respecto al tamaño de las porciones —por llamarlas de alguna manera— de materiales que serán intercalados y al grado en que deberían o no relacionarse y ser potencialmente confundibles. Y luego está el mayor de todos los obstáculos: convencer a estudiantes y profesores de que la intercalación es una herramienta que conviene aplicar, a pesar de que conlleva dificultades; a menudo conduce a un peor desempeño durante la enseñanza en comparación con la práctica en bloques temáticos, y difiere de lo que profesores, alumnos y padres han experimentado en el pasado. Es en ese ámbito donde el público lector de esta entrada —profesorado, alumnado y familias — tiene un importante papel que cumplir.

Como siempre, se han hallado algunas excepciones a la eficacia de la práctica intercalada. Gracias a Lalo Salmerón por enlazarme este artículo en que el se realiza un meta-análisis identificando algunos aspectos en los que de momento parece que la práctica intercalada no mejora el aprendizaje. Lo podéis leer aquí.

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