¿Qué sabemos de la atención y cómo funciona?

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Recomiendo leer

A continuación os presento un pequeño resumen del libro: “Educar la atención” de Charo Rueda, profesora de la Universidad de Granada. Se trata de un libro riguroso pero que está escrito en un tono que facilita su lectura. Me parece un libro imprescindible para los docentes, que nos encontramos en el aula con problemas que en muchos casos son atencionales.

¿Qué es la atención? Activación

En la primera parte del libro la autora nos introduce en las funciones de la atención: activación, selección y control. Podríamos decir entonces que la atención es un estado de activación óptimo que permite al individuo seleccionar la estimulación que recibe a través de sus sentidos de cara a procesar con prioridad y eficacia la información más relevantes, y de este modo poder controlar de forma voluntaria y consciente su comportamiento. 

El estado atencional puede variar de dos modos que tienen que ver con el tiempo en que se alcanza y se mantiene cierto nivel de activación. Tal y como apuntaba Hebb, uno de los primeros estudiantes de la atención, la mera presentación de un estímulo externo produce un incremento en el estado de alerta del individuo. Se trata de una preparación o activación física que produce una señal de alerta. De esta forma, el tiempo de respuesta se reduce si hay una señal de alerta previa. 

Por otro lado, la alerta de tipo intrínseco o tónico es un tipo general de activación que varía en espacios más largos de tiempo. La capacidad para mantener un adecuado nivel de alerta que permita responder la estimulación durante periodos más largos de tiempo recibe el nombre de “vigilancia” o “atención sostenida”. En tareas que requieren periodos sostenidos de procesamiento, los cambios en el estado atencional tendrán un papel relevante. 

La relación entre el nivel de ejecución de una tarea y el nivel de activación o arousal del organismo ha sido muy estudiada en psicología y se describe como una curva o ley de Yerkes-Dobson. Básicamente, describe como una excesiva activación es igual de perniciosa para la ejecución que una activación muy baja. El experimento original, en ratones, concluye que el aprendizaje en condiciones de estimulación débil o muy fuerte sólo fue efectivo cuando la tarea de discriminación era muy fácil. El rendimiento en la ejecución de una tarea aumenta con el grado de activación fisiológica o mental del individuo que realiza la tarea, pero solamente hasta un nivel máximo de arousal, a partir del cual el rendimiento empeora. 

En conclusión a esta primera parte, podemos decir que un nivel excesivamente bajo o alto de la activación disminuye el rendimiento.

¿Qué es la atención? Selección

El segundo componente que nos presenta la autora para explicar el papel de la atención es la selección de información. Broadbent propuso la imagen de un “filtro”. Es decir, la atención actúa como un filtro que deja pasar aquella información que será tratada prioritariamente por el sistema limitado de procesamiento perceptivo que tiene como consecuencia el acceso a la consciencia, y bloquea el paso de información irrelevante o simplemente no atendida. En función de la tarea concreta que estemos realizando y la disponibilidad de recursos, la selección atencional puede actuar más pronto o más tarde.

Otra característica que incrementa las opciones de captura atencional es la relevancia. De una manera general, la relevancia tiene que ver con el vínculo que un estímulo o evento pueda tener con consecuencias de tipo positivo o negativo.

¿Qué es la atención? Control

El último componente de la atención es el control atencional. Según desarrolla la autora, existen dos modos básicos de control de la orientación: el modo exógeno o dirigido por la estimulación externa, también llamado bottom-up (de abajo a arriba), frente al modo endógeno, dirigido por fenómenos de origen interno, como las expectativas o el aprendizaje, al que nos referimos como top-down (de arriba a abajo). En ambos casos, la riqueza de procesamiento que proporciona la atención sitúa a la información seleccionada en un estado de activación privilegiada que nos permite pensar sobre ella, aprender, memorizar y tomar decisiones de respuesta más sopesadas. Esta cualidad es un aspecto de lo que llamamos consciencia, y es crucial para la gestión del comportamiento de un modo controlado y ajustado a nuestros propósitos.

Si bien las ideas de control bottom-up y top-down explican formas de atención que actúan en el momento de seleccionar la información, la idea de control atencional frente a automatismos pone el énfasis en el papel de la atención en la gestión de las acciones. En esta línea, Kahneman (el mismo autor de “Pensar rápido, pensar despacio”) planteó un modelo de atención basado en el concepto de esfuerzo mental. Básicamente, la idea es que distintas tareas difieren en la demanda de recursos atenciones que requieren. Las tareas que están relativamente automatizadas presentan una baja demanda de recursos atenciones, mientras que la realización de otras puede requerir una alta carga de recursos. 

Michael Posner (en cuyo laboratorio trabajó la autora) y Charles Snyder fueron los primeros autores que consideraron la importancia de la atención para el control cognitivo. Argumentaron que la coordinación de las acciones no requiere control atención en tareas muy practicadas ya que las respuestas son desencadenas de una forma automática por la estimulación. Sin embargo, la atención es necesaria en una variedad de situaciones en las que el establecimiento automático de respuestas no está disponible (porque la tarea no ha sido suficientemente practicada) o porque la respuesta no es la deseada.

El comportamiento bajo control de esquemas automáticos de acción puede considerarse equivalente a la atención bajo control exógeno. Sin embargo, la atención también puede ser controlada por nuestras propias intenciones. Es decir, controlada internamente de forma voluntaria y con independencia de lo que ocurra en nuestro entorno. A este tipo de atención la llamamos atención ejecutiva.

Situaciones que requieren la supervisión de la atención ejecutiva:

  1. Situaciones novedosas o poco practicadas
  2. Situaciones que requieren resolver problemas o corregir errores
  3. Situaciones con alto grado de dificultad
  4. Situaciones que implican algún grado de riesgo o peligro.
  5. Situaciones que precisan dominar o inhibir tendencias automáticas de respuesta.

A pesar del breve resumen de los tres componentes de la atención presentados aquí, os invito a leer el libro y profundizar en las implicaciones que dichos componentes tienen de cara al desarrollo cotidiano en el aula.

Atención ejecutiva 

Una de las ideas de las que más he aprendido del libro es la atención ejecutiva. La atención ejecutiva tiene la función de seleccionar la información importante y supervisar que nuestros pensamientos y acciones estén en sintonía con nuestros objetivos. La atención ejecutiva se necesita especialmente cuando nuestros objetivos entran en conflicto con algo que hacemos habitualmente y de forma casi automática.

Las habilidades cognitivas superiores de los seres humanos están íntimamente con la consciencia y el control voluntario de pensamiento y acciones se corresponden altamente con el desarrollo filogenéticamente más reciente del lóbulo frontal.

El cerebro trata de forma muy diferente la información que es atendida, dándole mayor prioridad y asignando muchos más recursos para su procesamiento. Muchos objetos y eventos en el ambiente cantan nuestra atención de forma automática. Llamar a un alumno por su nombre es un buen ejemplo de control externo de la atención. Sin embargo, para aprender es necesario focalizar la atención de forma voluntaria, es decir, requiere controlar que la atención no se desvía a otros objetos. Por esto, la atención ejecutiva es una capacidad íntimamente relacionada con el control del comportamiento en función de objetivos y metas que decidimos voluntariamente o en la interacción con los demás. 

En el libro, encontraréis un capítulo dedicado al desarrollo de la atención ejecutiva con el crecimiento. Resulta un capítulo muy interesante en el que aprendemos no sólo cómo varían los mecanismos y capacidades atencionales, sino que la autora también introduce algunas de las técnicas más utilizadas en el estudio de la atención. Muy recomendable.

Finalmente, y como no podía ser de otra manera, el libro también nos propone estrategias concretas para trabajar la atención en el aula, así como una explicación del origen de la capacidad atencional del individuo: tanto de los aspectos genéticos como sociales. Una de las ideas que suelen ser importantes en el blog es que resulta clave comprender los mecanismos básicos del aprendizaje para poder adaptar consecuentemente la práctica docente. En este libro se aportan claves esenciales sobre la atención que debemos considerar en nuestro día a día. Combinar el rigor con un lenguaje divulgativo y ameno es uno de los puntos fuertes de este libro, más que recomendable.

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