Introducción a Evaluación Formativa en clase, de Dylan Wiliam

Recomiendo leer

El autor y el libro

Comenzamos la traducción y comentario del primer libro publicado fuera de UK. La razón es que el autor, Dylan Wiliam, ha realizado la mayor parte de las investigaciones que fructificaron en este libro en el Instituto de Educación de la Universidad de Londres. Como en todos los casos comentados hasta ahora, el autor empezó como profesor de Física y Matemáticas en colegios urbanos de zonas económicamente diversas del Reino Unido. Tras décadas de experiencia, fue contratado por el King`s College para liderar su programa de educación matemática. En 1998, junto a Paul Black, publicó una revisión sobre la evaluación formativa que se convirtió en un best-seller. El libro se llama “Inside the Box” y lo podéis comprar aquí.
 
Sin embargo, nosotros vamos a comentar otro: Formative Embedded Assesment (a partir de ahora, FEA). Elegimos éste porque es el que recopila más ideas y tiene un enfoque más práctico, y es el resultado de sus investigaciones posteriores en torno a la evaluación y su aplicación en el aula para mejorar los logros de los alumnos.

Introducción

Dylan Wiliam comienza contando cómo en 1984 dejó sus clases de ciencias y matemáticas para unirse al King´s College a un estudio sobre formas de evaluación. Después de 25 años llega este libro cuyos propósitos principales son:
  1. Proveer ideas simples y prácticas sobre los cambios que cualquier profesor puede hacer en su aula para mejorar su práctica docente.
  2. Proveer evidencias de que esos cambios resultará en mayores logros para los estudiantes
¿Es esto importante? Para resaltar lo fundamental que es para una sociedad mejorar los logros académicos en sus escuelas, el autor expone una serie de estudios y datos que estiman el impacto económico de la educación. Hay que matizar que la mayor parte de estos estudios se han llevado a cabo en USA, donde el sistema de financiación del sistema educativo es radicalmente diferente. Por ello evitaremos escribir las citas de estos estudios, para no enfangar la lectura. Citamos sólo algunos ejemplos de las conclusiones que extrae:
  • un alumno que abandona el “High School” supone una pérdida neta de 209.000 dólares para la sociedad (tendrá menor sueldo y por tanto son impuestos que no se recaudarán, gastos que no ocurrirán, etc.)
  • si los alumnos de USA llegaran a conseguir una puntuación de 420 en las pruebas PISA (que es la puntuación media de la OCDE) en comprensión lectora y matemáticas, la economía de este país crecería 30 trillones de dólares.
Además de estos datos aporta un análisis que nos puede resultar más conocido. Se refiere a la pérdida de puestos de trabajo en la manufactura de bienes y al incremento en la demanda de puestos de trabajo con niveles de educación más alto. Es decir, económicamente, mejorar la educación es sencillamente una prioridad altísima. 

Si es tan importante… ¿por qué no se hace?

Según el autor, se ha intentado muchas veces. Pero los intentos por mejorar los logros de los estudiantes han tenido resultados muy diversos, siendo muy amables. Volviendo a la revisión de estudios anteriores, expone los intentos de reorganización escolar de distintos países, desde Suecia hasta UK. Y concluye que se han demostrado, en la práctica y analizados en profundidad, poco efectivos.
 
Otros han enfocado el problema cambiado el currículum, pero al final un mal currículum bien enseñado suele ser una experiencia mejor que un buen currículum mal enseñado. Por tanto, la pedagogía es parte del currículum: cómo se enseña importa más que aquello que se enseña.
 
Otros han cambiado los libros de texto, pero tampoco se ha demostrado con un impacto a largo plazo. Otros han pensado que la sola incorporación de ordenadores y dispositivos era suficiente para mejorar la educación. Respecto a esto, su opinión se puede deducir del libro que recomienda leer: Oversold and Underused, de Cuban (2002). En castellano: sobre-vendidos e infra-utilizados.

Entonces, ¿qué hacemos?

Una vez acabado el análisis, y con cierta ironía británica, nos da dos sugerencias para mejorar la educación basadas en los datos:
  • Eliminando a los chicos y dejando sólo a las chicas, ya que la nota media es significativamente mayor en todos los sistemas educativos estudiados.
  • Trasladando todas las escuelas a barrios suburbanos de nueva creación, con muchos jardines y zonas comunes. En USA, las escuelas de estos barrios reciben hasta 35.000 dólares por alumno más.
Esto, evidentemente, es una broma que pone de manifiesto la relación del éxito académico con otros factores sociales, culturales y socioeconómicos. Todo lo que hemos dicho hasta ahora nos lleva al elemento que, según los datos, más impacto tiene en el incremento de la calidad de la educación: el incremento de la calidad del profesorado. Por fin llegamos al objetivo de este blog: ser mejores docentes impacta de manera muy significativa en los logros de nuestros alumnos y alumnas.

¿Cómo se mejora la calidad del profesorado?

Una tentación es pensar que se consigue eliminando a los peores profesores. Para ello hace falta 1) mucho dinero y 2) seguridad de que la hornada de profes nuevos mejorará a los que han sido “invitados a irse”. Este peculiar sistema se ha utilizado en USA tratando de trasladar la mentalidad empresarial a los colegios con escaso éxito. 
 
Otra idea común es recurrir a ejemplos conocidos, como Finlandia, donde el proceso de selección universitaria en las facultades de educación es muy riguroso y selectivo. Este sistema tiene un impacto innegable, pero hay estudios que afirman que la mayor calidad de una persona como estudiante no implica mayor calidad como profesor. Se puede tener un expediente académico brillante, pero que en el aula simplemente no encajan. Usando como ejemplo las grandes ligas deportivas americanas (NBA, NFL) y las jóvenes promesas que pasan su primer año, el único modo de encontrar a un candidato idóneo es probándolo en un aula. Resumiendo: la mejor forma de buscar un buen docente es verle en acción. Concluyendo, debemos centrarnos en los docentes que ya tenemos en nuestros centros

Conclusión

Mejorar los logros educativos es una necesidad económica vital, y la única forma de conseguir esto es mejorar la calidad de los docentes. Estudiando las alternativas, se demuestra que a largo plazo todas son ineficaces o con grandes desventajas. Por todo ello, la mejor alternativa y la manera de conseguir nuestra futura prosperidad económica depende de invertir en aquellos profesores que ya trabajan con nosotros.

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