Un clásico desconocido: Hidden Lives of Learners Parte I

El libro

Graham Nuthall participó en uno de los estudios más exhaustivos sobre educación que se han realizado nunca, el “Project for Education” que organizó en la década de 1970 el gobierno neozelandés.

El propósito de este libro definido por el propio autor, se focaliza en: “cómo los alumnos experimentan las actividades de aprendizaje de la clase y cómo aprender de esa experiencia” y en otra parte “en definitiva, entender por qué algunos alumnos aprenden y otros no”. Además, todas las evidencias en las que se basa están aportadas por el propio autor. Se trata de un libro único, en el que un profesor que pisa aula expone las conclusiones de su propia investigación.

En resumen: en este libro, de unas 160 páginas y que podéis encontrar en Amazon, el autor nos deja su legado después de dedicarse durante más de cuatro décadas al estudio del aprendizaje en el aula. En él se desgranan las principales conclusiones no sólo del “Project for Education”, sino de sus estudios posteriores en Stanford y en la propia universidad de Canterbury. Si queréis consultar algo más acerca de su labor os dejo este interesante enlace.

El método

La premisa era reunir la mayor cantidad posible de datos antes de elaborar una estrategia educativa a largo plazo. Como podréis comprobar si consultáis en internet, esa estrategia se ha ido desarrollando con los años en diferentes planes plurianuales y permiten estar a Nueva Zelanda entre los países con mejores resultados en las pruebas PISA, por citar un ejemplo (aunque ya tendremos tiempo de discutir los resultados PISA). Pero no os quedéis con eso, sino con que se planificó a 20 años vista, preparando una fase de toma de datos anterior a la toma de decisiones. ¿Envidia sana? No, de la mala mala.

Lo que Nuthall y su equipo hicieron fue desarrollar un sistema de cámaras, micrófonos, observación directa y entrevistas personales en diferentes centros educativos. Esto les permitió obtener información directa de qué se hacía en las clases. Por supuesto, antes de esta labor de absoluta \”invasión\” del aula había sesiones de formación a los alumnos, familias y profesores. Además, todo el sistema era instalado varias semanas antes de empezar para que, cuando se iniciara la toma de datos, todos los implicados estuvieran familiarizados con el sistema y se comportaran de la forma más auténtica posible.

De este sistema de recogida de datos se obtuvieron grabaciones de las clases, y se recogieron todos los materiales que los alumnos habían elaborado en cada sesión. Además, todos los alumnos llevaban un pequeño micrófono pero se seleccionaron sólo cuatro alumnos (al azar y de manera anónima) para recoger la grabación de todo lo que habían dicho (en público y en privado) en clase. Una persona del equipo de investigación se sentaba en un rincón del aula y tomaba notas para complementar todo lo anterior y nunca intervenía ni hacía ningún comentario. Después de ese tiempo en el aula, se tenían entrevistas personales con los alumnos. Y un año después, se finalizaba con otra entrevista a esos mismos alumnos. La metodología era clara: recoger todas las evidencias que se pueden recoger en un aula del proceso de enseñanza-aprendizaje.

La idea

Como veis, ya sólo la recogida de datos resulta llamativa. Se trata de confeccionar una serie de evidencias de la manera más objetiva posible dentro del aula. No hay intervención ni corrección de ningún tipo. No hay ideología detrás.
¿Y qué descubren? Eso lo dejamos para las siguientes entregas. Pero os dejo algunas de las frases del primer capítulo, que introduce el libro, y que dan una de cal y una arena a ciertas ideas que predominan en el panorama educativo actual:

“Nuestras investigaciones muestran que la evaluación de la calidad de la enseñanza por observación directa no es efectiva.”[…]
“Primero, esta táctica tiende a estar fuertemente influenciada por las modas educativas. Si todos creemos que los profesores tienen que tener a los alumnos trabajando en grupos, evaluaremos positivamente a los profesores que estén haciendo precisamente eso. Si creemos que los profesores deben hablar poco y permitir que sean los alumnos los que hablen, volveremos a asignar una buena valoración a los profesores que hagan esto.”[…]
“Estos problemas provienen de la tendencia popular de pensar que los métodos son lo único que importa. Sin embargo, como demostraré luego, los métodos son ideas peligrosas cuando hablamos de enseñar de forma efectiva.” […]
“Los alumnos aprenden lo que hacen, y aprenden más en las relaciones entre iguales que de cualquier otra manera” […]
“La efectividad de la enseñanza tiene que evaluarse midiendo lo que los alumnos sabían antes y lo que los alumnos saben después de las clases” […]
“Lo que importa es la habilidad del profesor para ajustarse a las necesidades y circunstancias de los alumnos particulares que tiene delante. Pero eso, además de los métodos, influye cómo los alumnos han aprendido a relacionarse con el profesor, si han aprendido a trabajar en grupo, si la asignatura es fácil o difícil, el horario, y así sucesivamente.”

En resumen, un libro basado en las investigaciones de un profesor sobre sus abundantes datos, recogidos en la labor diaria de muchos profesores de edades y colegios distintos.

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