Guía ResearchED de instrucción directa: la motivación como consecuencia del aprendizaje

 

Extraído de la Guía ResearchEd de Educación, capítulo escrito por Sarah Barker, obtenido a través de Aptus.org: https://www.aptus.org/sistematizacion-y-difusion-de-conocimiento/libros/

Lograr salir de la casa para ir a correr es difícil. Casi siempre es una cuestión de voluntad. Desde ponerse las zapatillas en una tarde húmeda de noviembre, sabiendo que aún tienes trabajo por hacer, comida que preparar y personas que necesitan de tu tiempo y energía, hasta los últimos agotadores metros antes de la meta final, la batalla normalmente no es física. ¿Qué motiva a los corredores a hacer esto? ¿Qué motiva a un nadador que se levanta a las 5 a.m. a ser el primero en la piscina antes de ir a trabajar una jornada completa? ¿Qué motiva al ciclista que pedalea para emprender un viaje de 16 kilómetros a su trabajo? La cuestión no se limita al deporte. ¿Qué hay del escritor, encorvado sobre el teclado, con dolor en los hombros y escozor en los ojos, que pule su borrador final hasta la perfección? La motivación es compleja y de crucial importancia para nuestra comprensión del éxito y los logros. ¿Cómo podemos motivar a nuestros estudiantes a desafiarse a sí mismos y querer volver por más?

La motivación y el éxito

Cuando reflexionamos sobre el éxito académico de nuestros estudiantes y consideramos qué fue exactamente lo que contribuyó a ese éxito, es probable que los factores afectivos, tales como la motivación, aparezcan como causas principales.

Los factores afectivos pueden definirse como los elementos emocionales que tienen un impacto sobre el comportamiento humano. Estos pueden incluir factores tales como la motivación y el autoconcepto.

En esta entrada defenderemos que es posible trabajar para mejorar estos aspectos en el aula, sabiendo que estas variables se manifestarán en el futuro. Construir una comprensión de cómo los factores afectivos negativos se pueden canalizar en positivos proporciona un buen punto de partida. Unir esta comprensión a la forma en que se puede usar la instrucción directa trae consigo una mejora considerable tanto en los factores afectivos como en los resultados académicos.

Motivación extrínseca e intrínseca

«La motivación tiene que ver con la energía, el sentido de dirección, la persistencia y la finalidad, todos los cuales son aspectos de la activación y la intención» (Ryan y Deci, 2000). Y, por supuesto, la motivación es importante porque produce resultados. 

La motivación frecuentemente se subcategoriza como “intrínseca” y “extrínseca”. Como los nombres sugieren, la motivación intrínseca deriva de un deseo interno de hacer algo y la motivación extrínseca nace de factores externos. Si un estudiante se siente intrínsecamente motivado para realizar una tarea significa que puede estar haciéndola por el puro placer o disfrute de hacerla. El deseo de involucrarse es suficiente para un estudiante que se siente intrínsicamente motivado por una asignatura. 

Sin embargo, la motivación extrínseca deriva de la búsqueda de recompensas tangibles, tales como alabanzas, premios o calificaciones. En las escuelas, dependemos de que nuestros estudiantes se sientan extrínsecamente motivados. Ofrecemos recompensas para los mejores (sean por “esfuerzo” o por “logros”). Entregamos tableros de estrellas para reconocer logros y premios por completarlos. Sabemos que nuestros estudiantes ven la nota al final de una evaluación antes de leer los comentarios del profesor, porque obtener la calificación es el factor motivacional extrínseco. 

Por supuesto, la motivación extrínseca y la motivación intrínseca pueden coexistir: un atleta que disfruta correr también puede sentirse motivado ante la posibilidad de las recompensas de una carrera, ya sea una medalla, un récord personal o un mejor puesto en la tabla de resultados.

Algunos estudios han descubierto que las recompensas motivacionales extrínsecas pueden provocar una reducción de la motivación intrínseca y, por lo tanto, una caída en los resultados deseados. Esto se conoce como la hipótesis de la sobrejustificación, la cual plantea que la entrega de una recompensa extrínseca reducirá la motivación intrínseca de un individuo para llevar a cabo la conducta que produjo la recompensa en primer lugar (Roane et al., 2003). 

En un extenso estudio de investigación sobre el absentismo estudiantil, Robinson et al. (en prensa) descubrieron que recompensar la asistencia perfecta tenía un impacto negativo sobre la asistencia. Las promesas de una recompensa para la buena asistencia no tuvieron impacto alguno en las cifras y los premios retrospectivos para la buena asistencia resultaron en una bajada en la asistencia. Los investigadores llegaron a la conclusión de que recompensar la buena asistencia les indica a las familias que la escuela tenía expectativas más bajas, por lo que los estaba recompensando por superarlas. 

Cuando las personas sienten que han superado las expectativas de una conducta socialmente deseable, es posible que posteriormente sea menos probable que lleven a cabo la conducta socialmente deseable (Monin y Miller, 2001, citado en Robinson et al.,). Es por esto que Daniel Pink (2001, citado en Didau, 2015) sostiene que «las recompensas extrínsecas conducen esencialmente al pensamiento a corto plazo”.

Fomentar la motivación intrínseca

Varios estudios a gran escala han demostrado que la motivación intrínseca no predice el desempeño académico. Más bien, el desempeño académico predice la motivación (Garon-Carrier et al., 2016; Boggiano et al., 1988; Gottfried, 1990; Harter, 1981). Al parecer, podemos promover la motivación intrínseca si creamos las condiciones correctas. En su extenso trabajo sobre la teoría de la autodeterminación, Ryan y Deci (2000) identifican a la “competencia” como un factor vital para que florezca la motivación intrínseca. Las percepciones positivas de los estudiantes sobre su propia competencia en un área son «precursores motivacionales de resultados de rendimiento, incluyendo el desempeño escolar… y las elecciones educacionales» (Nuutila et al., 2018). Por lo tanto, si queremos crear las condiciones correctas para que nuestros estudiantes se sientan intrínsicamente motivados, necesitamos promover en ellos sentido de competencia y confianza en sí mismos.

Estrategias de enseñanza que fomenta la competencia, y por tanto la motivación intrínseca

La revisión diaria

Comenzar con una revisión del material aprendido anteriormente es una parte crucial para mejorar la confianza y la competencia y, de esta forma, la motivación. Es importante que el contenido se recupere de memoria, sin notas o materiales de la clase anterior, porque simplemente releer notas no es una estrategia efectiva para el repaso (Brown et al., 2014, pp. 1-45). El proceso de recuperar el aprendizaje previo es factible, accesible e inmensamente satisfactorio. Fortalece la memoria de los estudiantes y es un punto de partida excelente para desarrollar el sentido de competencia. La práctica de recuperación ha sido tratada en el blog, accede aquí.

Es lo que promovemos en el Piensa-empareja-comparte (\”Think-Pair-Share\”): Plantea una pregunta relacionada con el aprendizaje previo, dando a tus estudiantes algunos minutos para pensar en ella. Después, pueden dirigirse a un compañero para discutir sus ideas. Los pares después comparten con el resto de la clase.

Estos métodos traen consigo una sensación de logro y de competencia en desarrollo. Cualquier imprecisión en los conceptos recordados se puede abordar rápidamente; es un proceso de bajo nivel de estrés. Incorporar esto en nuestra rutina de enseñanza puede resultar en el enriquecimiento de la confianza en sí mismos y la motivación de los estudiantes.

Automatizar lo complejo: presentar material nuevo en pequeños pasos

Desarrollar procesos automáticos es esencial en la búsqueda de la competencia experta. Es decir, necesitamos que nuestros estudiantes desarrollen la confianza para manejar conceptos y procesos de nuestras asignaturas, para que puedan construir sobre sus conocimientos existentes sin tener que fatigarse para pensar. Por ejemplo, como lector adulto, has desarrollado la automatización en la lectura y la escritura. No necesitas pausar y hacer un esfuerzo para analizar o producir cada palabra; es un proceso automatizado. 

Lo mismo pasará con cada área: existen procesos fundamentales que conoces bien, de forma fluida, que están ahí como una base sobre la que es posible construir análisis más avanzados. Para que nuestros estudiantes aumenten su confianza en sí mismos, para promover su amor por la asignatura y su motivación intrínseca, necesitamos llevarlos por este mismo camino. Desarrollar la automatización en los fundamentos es necesariamente lo primero, solo después tendrán la capacidad de adentrarse en un contenido detallado y enriquecedor.

Si nos tomamos el tiempo para disminuir la velocidad y dividir los conceptos en etapas manejables, entonces nuestros alumnos y alumnas desarrollarán conocimientos y comprensión profundos y elaborados. Les estamos dando la oportunidad de hacer esto sin la carga abrumadora de una gran carga de información nueva para procesar. En conjunto con la práctica efectiva de la recuperación, desarrollarán resiliencia y confianza y descubrirán la alegría del proceso de aprendizaje.

Modelaje

Basándonos en el reconocimiento de nuestros estudiantes como principiantes, tenemos que reconocer el apoyo que necesitan para producir respuestas bien elaboradas. Cuando un estudiante tiene que hacer un esfuerzo desmedido para producir un párrafo decente (o para despejar una ecuación o identificar las partes de una célula), necesitamos evaluar si alguna vez les hemos mostrado exactamente qué hacer. Es desmoralizante para los estudiantes tener los conocimientos, pero no poder producir el resultado deseado en el formato correcto.

Aplicar el enfoque «Yo, nosotros, vosotros» al modelado es efectivo, porque es un enfoque con andamiaje. Es dialógico y le permite al profesor explicar la lógica y los procesos de razonamiento durante el modelado. Es relativamente evidente:

1. El profesor modela una respuesta, dando una explicación o justificación en cada etapa del proceso. La explicación puede incluir cronología («Fijaos en cómo he escrito esto antes de presentar esto…»), puntos claves («Recordad que puedo encontrar la masa atómica debajo de cada elemento en la tabla periódica») y cualquier otro comentario que destaque cómo funciona el modelo («Te fijarás en que he usado la palabra “fuente” en vez de “texto” aquí, porque…»). En mi propia práctica, hago varios modelos «yo» antes de avanzar a «nosotros». La repetición es importante.

2. El modelo «nosotros» es dialógico. Aquí, el profesor y los estudiantes construyen una respuesta colaborativa a un problema o tarea similar al del modelo «yo». Al interrogar y discutir, el profesor guía a los estudiantes en sus contribuciones al ejemplo. La interrogación también se puede usar para establecer si los estudiantes entienden por qué han aportado con ciertos elementos («Excelente trabajo, estoy impresionado con esta cita de aquí. ¿Por qué elegiste un fragmento de la primera estrofa, en vez de la última?»)

3. Después de esto, los alumnos y alumnas ya están listas para trabajar de forma independiente en otra tarea. 

Atravesar estas etapas prepara a nuestros estudiantes para sentir y creer que pueden producir respuestas de calidad. Con las preguntas correctas, y la tenacidad y paciencia necesarias para repetir los modelos hasta que se vuelvan permanentes, el proceso trae consigo confianza y resiliencia.

Conclusión

Si queremos mejorar su motivación, entonces necesitamos empezar con la competencia e infundirles una sensación de éxito a nuestros estudiantes. Tal como el corredor tendrá mayor motivación después de una carrera exitosa o un nuevo récord personal, la motivación de nuestros estudiantes aumentará después de que alcancen el éxito. Resulta intuitivo y tentador introducir recompensas tangibles adicionales como algo extra, pero es poco probable que resulten en una mejora en el desempeño. La instrucción directa de alta calidad, reflexiva y bien planificada, tendrá como resultado una sensación de logro, aportará confianza en sí mismos y sentido de competencia.

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