Cómo hacer posible una educación informada por la investigación educativa, Robert Slavin

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Cómo hacer posible una educación informada por la investigación educativa

Blog de Robert Slavin 29 de octubre de 2020: https://robertslavinsblog.wordpress.com/2020/10/29/how-to-make-evidence-in-education-make-a-difference/

Este autor, famoso por sus trabajos sobre aprendizaje en general y cooperativo en particular, nos presenta su visión de la educación para el futuro posible. Una visión de una educación que, en los Estados Unidos y en el mundo, provocaría un progreso sólido e irreversible en el aprendizaje de todos los estudiantes. Para lograr esta visión, en todos los niveles de la escuela tendríamos que buscar constantemente los programas más efectivos, probados en investigaciones rigurosas, para aumentar el aprendizaje de nuestros estudiantes. Este proceso de “selección informada” sería apoyado por el gobierno, que proporcionaría fondos suficientes para ayudar a las escuelas a implementar programas probados.

En este futuro imaginario, el hecho de que las escuelas seleccionen programas basados en pruebas sólidas significa que los centros educativos, los docentes, las editoriales, las empresas de software, los investigadores y el gobierno se comprometan en un proceso constante de creación, evaluación y difusión de nuevos enfoques para cada materia y etapa educativa. Al igual que en otros campos, los desarrolladores e investigadores se someterán a estrictas normas de revisión científica. Y si desarrollan programas que cumplan con estos altos estándares, podrán estar seguros de que sus programas serán ampliamente adoptados, y que realmente marcarán la diferencia en el aprendizaje de los estudiantes.

Descubrir y diseminar métodos efectivos no es todo lo que tenemos que hacer bien en la educación. Por ejemplo, también necesitamos grandes maestros, directores, PAS y otro personal bien preparado y desplegado efectivamente. Un enfoque en la evidencia podría ayudar en cada paso de ese proceso, por supuesto, pero mejorar los programas y mejorar el personal no es una propuesta excluyente. Podemos y debemos hacer ambas cosas. 

En la agricultura, por ejemplo, podríamos tratar de atraer a los agricultores que se destacan en sus campos, pero eso no habría creado la revolución agrícola que ha resuelto en gran medida el problema del hambre en la mayor parte del mundo. En cambio, décadas de investigación crearon o identificaron mejoras en las semillas, las existencias, los fertilizantes, las prácticas veterinarias, los métodos de cultivo, etc., para que todos esos agricultores destacados los pusieran en práctica.

Volviendo a la educación, la visión de Robert Slavin de una reforma basada en la evidencia depende de muchas acciones. Debido al papel central que desempeña en la educación pública, el gobierno debe tomar la iniciativa. Parte de esto costará dinero, pero sería una proporción ínfima de los aproximadamente 600.000 millones de dólares que gastan anualmente en EEUU sólo en la educación preuniversitaria, en todos los niveles (federal, estatal y local). Otras acciones costarían poco o nada, centrándose sólo en los estándares de cómo se utilizan los fondos existentes. 

Las acciones clave que propone el autor para establecer la evidencia del impacto como pilar central en las decisiones educativas son las tres siguientes:

1. Invertir sustancialmente en enfoques prácticos y reproducibles para mejorar los resultados de los estudiantes, especialmente los resultados de desempeño.

Desde aproximadamente 2006 han ido apareciendo pruebas rigurosas y de alta calidad de la eficacia de los programas educativos a un ritmo más rápido que nunca. Todos estos estudios  han adoptado evaluaciones rigurosas que implican, entre otras cosas, la asignación aleatoria de condiciones, mediciones y estudios independientes a los promotores y, en los niveles de financiación más altos, evaluaciones realizadas por terceros. 
 
Se trata de novedades muy importantes que han dado al campo de la investigación, a los educadores y a los encargados de formular políticas excelentes razones para confiar en que los resultados de esas investigaciones tengan un significado directo para la práctica. Un problema es que, como ocurre en todos los campos aplicados que abarcan la investigación rigurosa, la mayoría de los experimentos no encuentran repercusiones positivas. Sólo alrededor del 20% de esos experimentos sí encuentran resultados positivos.
 
La solución a esto es aprender de los éxitos y fracasos, para que nuestra tasa de éxito mejore con el tiempo. En otras palabras, no debemos dejarnos intimidar por el hecho de que la mayoría de las evaluaciones no encuentran impactos positivos, sino que necesitamos aumentar la tasa de éxito aprendiendo de nuestras propias pruebas, y llevar a cabo muchos más experimentos. Incluso el 20% de un número muy grande es un número grande.

2. Mejorar la comunicación de los resultados de las investigaciones a los educadores, responsables políticos y al público en general.

Las pruebas no marcarán una diferencia sustancial en la educación hasta que los principales interesados lo consideren clave para mejorar el éxito de los estudiantes. Mejorar las comunicaciones ciertamente incluye facilitar a las diversas audiencias el descubrir qué programas y prácticas son realmente eficaces. Pero también necesitamos crear entusiasmo sobre la evidencia. Para ello, el gobierno podría establecer demostraciones a gran escala, ampliamente difundidas de la utilización y los resultados de los enfoques basados en pruebas, de modo que todos vean cómo la evidencia puede conducir a un cambio significativo.

3. Establecer normas específicas de comprobación, y proporcionar financiación e incentivos para que las escuelas adopten y apliquen prácticas probadas.

La ley redactada a este respecto en EEUU definió niveles como \”fuerte\”, \”moderado\”, \”prometedor\” y niveles más bajos de evidencia para la efectividad para los programas educativos, y requirió el uso de programas que cumplieran con una de estas categorías principales para ciertos fondos federales, especialmente los fondos de mejora escolar para escuelas de bajo rendimiento. 
 
Esto ciertamente aumentó el interés de los educadores en la evidencia, pero en la práctica, no está claro cuánto cambió esta práctica o resultados. Estos estándares deben ser más específicos. Además, los estándares necesitan aplicarse a la financiación para ayudar a las escuelas a adoptar nuevos programas, no para añadir nuevos requisitos de evidencia a las fuentes de financiación tradicionales. 
 
Para que la evidencia sea popular, es importante hacer que los programas probados estén disponibles como algo extra, un regalo para las escuelas y los niños en lugar de un obstáculo para continuar los programas existentes. 

Acabo esta entrada con la que espero haber contribuido a la toma de conciencia sobre el uso de métodos y estrategias probadas en educación, uno de los objetivos principales para que este blog siga en marcha.

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