TWR: planificando la estructura de un texto (reduciendo la carga cognitiva)

Recomiendo leer

La importancia de planificar antes de escribir

 
 
Tomamos una frase literal de la autora para comenzar esta entrada: “Ojalá me hubiera dado cuenta antes: cuando ayudas a los alumnos a planificar antes de escribir, aprenden a evitar errores frecuentes como salirse del tema o repetirse”. Escribir una respuesta es como embarcarse en un viaje: necesitas un plan. Y sin embargo cuando les pedimos que escriban redacciones largas como composiciones o exposiciones, casi nunca les ayudamos a proveerse de un plan que haga su escritura rigurosa y atractiva.

Reducir la carga sobre la memoria de trabajo

Hay gente que argumenta que planificar puede reducir la creatividad. No estamos de acuerdo. Como hemos defendido anteriormente la creatividad tiene poco de espontánea, y enseñar a planificar puede de hecho potenciarla. Esto sucede así porque durante el proceso de redacción la memoria de trabajo se libera de tener que ir generando el plan a medida que se escribe. Esto no es incompatible con la escritura libre o la lluvia de ideas, cuyo objetivo es distinto (puede servir para escribir un poema, o un diario, pero difícilmente para justificar una respuesta, razonar una cadena de acontecimientos…). 
 
Muy relacionado con esto, las autoras defienden que la escritura corresponde a una de las funciones ejecutivas del cerebro que más demanda memoria de trabajo: recordar la grafía, la ortografía y puntuación, desarrollar un argumento… Los docentes tenemos que ser muy conscientes de esto. Además, si la longitud del texto se alarga, hay que resistir las distracciones, mantener el esfuerzo y evaluar cómo lo vamos haciendo. Cualquiera que haya estado atento viendo a un grupo de alumnos escribir sabe a lo que me refiero. Hay algunos que empiezan fenomenal, pero se atascan y acaban abstraídos hasta que les animas a seguir, otros piensan que lo han bordado cuando llevan cuatro párrafos inconexos…
 
Recordemos que la memoria de trabajo nos permite manipular varias entradas de información y procesarlas simultáneamente. La capacidad de la memoria de trabajo es limitada y por eso es importante que los docentes utilicemos estrategias que ayuden a optimizarla durante la escritura. Además de eso, la práctica regular de la escritura minimiza el estrés, que supone un factor determinante en la saturación de la memoria de trabajo. Entonces…

¿Cómo reducir la carga sobre la memoria de trabajo al escribir?

  1. Planificando
  2. Creando un boceto
  3. Revisando el boceto
  4. Editando el boceto
Es importante señalar que para las autoras la revisión supone cambiar la estructura de las frases o párrafos (es decir, el contenido), mientras que editar supone revisar la puntuación y ortografía. Hablaremos más a fondo de ello en el futuro.
 
Para optimizar estos pasos, es importante practicar primero con párrafos y luego realizar composiciones más largas. Así lo haremos nosotros también en el desarrollo de las entradas. 

Planificación

Para empezar a planificar un párrafo o un texto completo, los alumnos y alumnas tienen que empezar por entender tres cosas: sobre qué están escribiendo, a quién están escribiendo, y por qué están escribiendo.
  • ¿Qué escribo? Como ya hemos dicho en entradas anteriores, lo mejor es escribir sobre lo que están trabajando. Por eso es crucial determinar qué conocimientos previos necesitan para poder empezar a escribir. Es imposible escribir sobre algo que se desconoce. Las discusiones previas con todo el grupo pueden ayudar a identificar fuentes de información fiables.
  • ¿A quién escribo? Esta es la pregunta que casi nunca se hace. No estás escribiendo a un amigo o familiar, por lo que es importante recordarles que se pongan en la piel del lector: ¿qué necesita saber? ¿qué información espera encontrar?
  • ¿Por qué? El propósito de un texto influye en muchas decisiones: si quiero defender una opinión, o contar un suceso histórico… las estructuras a usar serán diferentes. El libro nos propone cuatro tipos de objetivos diferentes: exposiciones (incluyendo comparar y contrastar, narrativo, descriptivo y argumentativo). 
    • Un texto expositivo explica (por ejemplo cuando les pedimos que definan o discutan), e incluye a las actividades de “compara y contrasta”. Es importante señalar aquí que las llamadas “rutinas de pensamiento” que incluyen a esta técnica son un paso previo a escribir una respuesta completa.
    • Un texto narrativo es aquel que relata un proceso o unos eventos en una secuencia. Se suelen escribir en primera persona (el participante) o en tercera persona (un observador). En matemáticas este tipo de textos pueden ser utilizados para describir la resolución, por pasos, de un problema.
    • El texto descriptivo es similar al narrativo, pero se trata de abundar en los detalles y en el uso de adjetivos.
    • Por último, el texto argumentativo y las opiniones son herramientas muy potentes y los discutiremos en detalle en futuras entradas. Un buen texto argumentativo presenta dos o más posturas frente a un tema, exponiendo evidencias a favor y en contra de cada una, y concluyendo posicionándose para que el lector adopte la misma opinión. Es el más texto más complejo, sobre todo a la hora de buscar argumentos para una postura con la que no se está de acuerdo.

Estrategias: el SPO

Os presentamos una estrategia buenísima que aporta el libro y que nos servirá para muchas actividades. Se trata del “Esquema-párrafo” o Single-Paragraph Outline (SPO). Es como un mapa que los estudiantes pueden seguir para planificar un párrafo coherente. Es una plantilla que se puede duplicar, y que promueve un pensamiento previo a escribir sencillo de utilizar. Os presentamos un, extraído de la web de recursos del libro.
 
 
Como vemos en la imagen, este esquema requiere que el alumno empiece creando una frase introductoria del tema (T.S. o Topic Sentence), y una frase de conclusión (C.S. o Concluding Sentence). Entre medias, hay unas líneas punteadas en los que se anotan ideas, en forma de bosquejos, que aportan detalles. 
 
Como decimos siempre, es importante modelar el uso de este esquema, realizando paso a paso un ejemplo con toda la clase. Este esquema ayuda a pensar más analíticamente y además, como veremos más adelante, enseña a tomar apuntes de una manera más eficaz. Por todo ello, también ayuda a mejorar la comprensión lectora.

Frases introductorias y conclusivas

Practicar la redacción de estas frases permite a los estudiantes aprender a generalizar y promueve el pensamiento abstracto y analítico. Para empezar a trabajar con ellas, pedimos a nuestros alumnos y alumnas que expresen en una frase la idea principal del párrafo que van a escribir. Una buena manera de empezar, cuando hay menos costumbre, es presentar una lista de frases y que ellos elijan la que mejor resume la idea principal del párrafo.
 
Una vez que nuestros alumnos desarrollan más práctica, podemos sugerir un tema y pedirles que creen dos o tres frases introductorias para ese tema. Cada frase ha de ser diferente: una pregunta, una conjunción subordinada y una frase que incluye una coma apositiva. Por ejemplo, hablamos de cambio climático y sus sugerencias son:
 
¿Piensas que la Tierra se está calentando?
El cambio climático, un problema global, cada vez es más urgente.
Si no hacemos algo con el cambio climático, el planeta se calentará cada vez más.
 
Para la frase conclusiva, una buena manera de empezar es tratar de redactar la misma frase introductoria para añadiendo una opinión personal. 

Los detalles

Una vez hay una frase introductoria, es bueno esbozar los tres o cuatro detalles que se van a desarrollar en el párrafo, para eso están las cuatro líneas punteadas. Al inicio, una lluvia de ideas es una buena forma de, entre toda la clase, obtener los detalles a incluir en el párrafo. Otra buena forma es utilizar las notas que se han tomado viendo un vídeo, leyendo un texto o durante un debate de clase. De esta forma acostumbramos a nuestros estudiantes a captar los detalles esenciales durante una actividad. Luego, se juntan todos los detalles anotados por toda la clase, y mediante una discusión o votación directa se eligen los más relevantes.
 
Finalmente, otra forma fácil de pensar detalles es mediante las preguntas: ¿cuándo?, ¿quién? ¿con qué propósito? Y creando una idea para cada uno. Esto es especialmente útil cuando el párrafo que estamos planificando forma parte de una narración de eventos en orden cronológico.

Conclusión: del SPO al primer boceto

Una vez que nuestros alumnos hayan trabajado a fondo en un SPO coherente, es necesario convertirlo en un primer boceto de un párrafo. Esta idea de los bocetos enlaza con esta entrada anterior del blog en la que hablamos de la importancia de realizar varias versiones de un mismo trabajo para mejorar e incorporar el feedback.
 
Recordemos la propuesta de cuatro pasos:
  1. Planificando
  2. Creando un boceto
  3. Revisando el boceto
  4. Editando el boceto
Planificar y revisar son los pasos esenciales, bajo nuestro punto de vista. Una vez creado el primer boceto, es necesario revisarlo para mejorar su organización lógica, evitar la repetición de ideas o incluir palabras transitivas que conectarán las frases para mejorar la fluidez del texto. Sobre esto hablaremos en la siguiente entrada. Os esperamos.

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