TWR: El bloque básico de construcción de la escritura

Recomiendo leer

El bloque básico: las oraciones

Para las autoras no hay nada más importante que pasar tiempo enseñando y practicando explícitamente a construir oraciones. Constituye la base de la comprensión lectora y la expresión escrita, y el mejor camino para que nuestros estudiantes no escriban de la misma manera que hablan. En esta entrada vamos a trabajar estrategias para desarrollar estas habilidades. Por ejemplo, es frecuente que leer este tipo de respuestas:
 
“Los aliados ganaron”
 
Nuestro objetivo es convertir esta frase en una oración completa:
 
“En Junio de 1945, los aliados, es decir, el conjunto de países occidentales y la URSS que luchaba contra los Nazis, declararon la victoria tras la conquista de Berlín”.
 
Como ya hemos dicho en la entrada anterior y en muchas otras en el blog, es una actividad como esta es importante asegurarnos primero de que los alumnos tienen suficiente conocimiento a su disposición para escribir de manera adecuada sobre el tema en concreto. Esto implica que hay que planificar con antelación lo que quieres que los estudiantes entiendan como resultado de la actividad.

Frases y oraciones

En los primeros cursos de primaria, lo habitual es empezar practicando que cada oración empieza con una mayúscula y acaba con un punto. Después, se introducen los signos de exclamación e interrogación. En el libro nos proponen trabajar desde edades muy tempranas las conjunciones subordinadas, por ejemplo: antes, después, si y cuando. Hay que explicitar que se este tipo de oraciones establecen una relación entre una frase y una idea principal. Por ejemplo: “Aunque está lloviendo, voy a dar un paseo”. La idea principal es que voy a dar un paseo, la subordinada aclara las circunstancias del mismo. Esto parece obvio y básico pero muchos alumnos de la ESO no son capaces de aplicarlo a su redacción. ¿Por qué?
 
Porque lo importante es entender la diferencia entre una frase y una oración. Una frase (en la acepción de este libro) es incompleta, le falta un verbo, un sujeto o ambos. En el ejemplo anterior, “Aunque está lloviendo” no tiene significado por sí mismo. Pues bien, aunque usamos frases continuamente en el contexto de una conversación (porque las circunstancias se sobrentienden), no podemos usarlas del mismo modo en una redacción. Tampoco sirve de nada aprenderse la definición de lo que es una frase y una oración. Hay que pasar tiempo practicando a identificar y escribir frases y oraciones para distinguirlas. La mejor manera de hacer esto es primero de manera oral, y luego con algún pequeño ejercicio como el que os proponemos:
 
“Ocurre en la mitocondria” ——> Frase
“La respiración celular, que ocurre en la mitocondria, aporta energía a las células” —–> Oración
 
Otra actividad bastante útil es una lista para identificar frases (F) u oraciones (O):
 
Los Reyes Católicos, Isabel y Fernando (F)
Los marineros estaban cansados y asustados (O)
En tres pequeños barcos (F)
Colón era un marinero italiano (O)

Usando las frases en un texto

¿Y para qué todo esto? Para poder introducir las frases subordinadas en las oraciones para ganar en información y complejidad. Tomemos la última actividad propuesta, y utilicemos las frases para construir una oración como esta:
 
Los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, enviaron en tres pequeños barcos a Colón, que era un marinero italiano, para buscar una nueva ruta comercial.
 
Este ejemplo ilustra la forma en la que el trabajo previo de identificación de subordinadas ayuda en la redacción escrita. Otra manera de trabajar esto es proponer un texto y que los estudiantes busquen y subrayen las frases que añaden detalles a la oración completa. 
 
Puede ser que alguno de vosotros se esté cuestionando si la idea de esta entrada es que todos nos convirtamos en profesores de Lengua y Literatura. La respuesta es Sí y No. Mi experiencia personal es que las dificultades de un número importante de alumnos con mi asignatura no es la expresión escrita en actividades y pruebas. Tienen una idea general de los procesos, los comprenden más o menos, pero les cuesta expresarse oralmente, y mucho más por escrito. Pero el contenido es importante. Por eso cuando leáis estas entradas tenéis que recordar que lo importante es que el contenido de las actividades tenga relación con lo que están aprendiendo. Es decir, que las frases subordinadas se pueden identificar en un texto sobre música o sobre una ley física. Por ejemplo:
 
\”La primera ley de la termodinámica establece que, si se realiza trabajo sobre un sistema o bien este intercambia calor con otro, la energía interna del sistema cambiará.\”
 
Dependiendo de la edad, se pueden usar otras actividades como ordenar las palabras de una oración o unir las frases con las oraciones que explicarían con más detalle. 

Los tipos de oraciones: las preguntas

Las autoras comparten su experiencia de que sus alumnos y alumnas suelen unir las frases con la conjunción \”y\”. Es bueno de vez en cuando analizar una composición y preguntarles si se podría separar por un punto en vez de por \”y\”. Por eso también argumentan a favor de practicar todos los tipos de oraciones para:
  • Permitir una variación de la estructura de las oraciones que se utilizan
  • Mejorar las frases introductorias y conclusivas de un argumento
  • Introducir las oraciones interrogativas en los textos
  • Aprender una correcta puntuación
Todas las oraciones, sin importar su complejidad, pueden clasificarse en estos cuatro tipos:
  1. Oraciones declarativas: el tipo más común, se afirma una idea o argumento.
  2. Oraciones imperativas: aconseja o da instrucciones, o expresa una petición u orden.
  3. Oraciones interrogativas: pregunta una cuestión.
  4. Oraciones exclamativas: expresa una emoción o afirmación vehemente. 
De nuevo puede resultar obvio. Pero, ¿cómo utilizamos las oraciones interrogativas? Como ya vimos en esta entrada, el cuestionamiento en general es fundamental para pensar y profundizar sobre lo que expone un texto. Es tan importante que los alumnos sepan formular preguntas como que sepan responderlas. Una vez más, insistimos: si imbuyes este trabajo del contenido que se está trabajando, se potencia la lectura y relectura de los textos y el pensamiento profundo sobre lo que se aprende.
 
Una buena manera de introducir a los alumnos en esta práctica es mediante la proyección de una imagen y que elaboren 2-3 preguntas sobre ella. En un nivel más avanzado, es muy útil que los propios alumnos desarrolla preguntas de comprensión después de leer un texto. Puede ser muy buena manera de introducir las palabras del glosario que os adjuntamos más abajo y con la que acabamos esta entrada.

Glosario para clarificar 

A continuación transcribimos un apéndice que puede ser de gran utilidad para trabajar explícitamente con nuestros alumnos. De esta forma evitaremos confusiones sobre lo que esperamos de una actividad a la hora de desarrollar un texto. Esta es la propuesta del libro que comentamos, podéis elaborar la vuestra propia. Pero sí estamos de acuerdo con las autoras en que es importante clarificar estos términos, con ejemplos y modelos, para clarificar en qué consiste la actividad que proponemos.
Analiza: Cuenta las ideas principales o los puntos específicos, cómo se relacionan entre ellos y por qué son importantes.
Comenta: Discutir, criticar o explicar el tema.
Compara: Describe por qué son parecidas o diferentes.
Critica: Evalúa en base a las fortalezas y debilidades.
Define: Escribe el significado de una palabra o concepto.
Describe: Presenta una cosa, persona, situación, serie de eventos… Incluye detalles que incluyan lo que perciben los sentidos sobre ello.
Discute: Presenta ideas u opiniones considerando varios puntos de vista.
Enumera: Escribe una lista de puntos específicos, tales como ideas principales o los pasos de una secuencia, una por una.
Evalúa: Aporta tu propio juicio u opinión de lo importante qué es una idea; explica fortalezas y debilidades, ventajas y limitaciones.
Explica: Aclara, interpreta.
Ilustra: Explica usando ejemplos.
Indica: Describe tan claramente como sea posible.
Interpreta: Explica el significado aportando ejemplos o ideas personales.
Justifica: Presenta buenas razones de por qué piensas que una idea es importante; presenta hechos para apoyar una posición.
Subraya: Escribe las ideas principales.
Relaciona: Describe cómo se conectan o cómo una idea lleva a la otra.
Resume: Presenta brevemente las ideas principales.
Traza: Describe el progreso o la historia de una idea.

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