Principios básicos para una clase semi-presencial o 100% a distancia, Tom Sherrington

Asegura los principios básicos: en presencial, semipresencial o a distancia.

A medida que algunos centros vuelven a la enseñanza a distancia, os propongo las sugerencias de Tom Sherrington para apoyar a los docentes en este esfuerzo en diversos contextos. 

Como siempre, no son recetas máginas y gran parte radica en el contexto en el que estás: la edad de los estudiantes, el contenido de la asignatura, el acceso de los estudiantes a la tecnología, su capacidad de trabajo independiente, la funcionalidad de la plataforma central. Sin embargo, en lo que respecta a un conjunto general de orientación, Tom Sherrington nos propone seis áreas en las que pensar en cada contexto. 

 

  1. Planificación del currículum: a medio plazo (semanas) y corto plazo (sesiones)

Primero, asegúrate de que tú y tus estudiantes sepáis lo que se espera en el lapso de unas pocas semanas: 

 

¿Qué se supone que debemos aprender? Dales una visión general del contenido de los conocimientos clave de la unidad en su conjunto. 

¿Qué se supone que he hecho? Dales una idea de la gama de tareas que deben completarse en una fecha determinada unas semanas más tarde – o utiliza una lista que puedan utilizar para comprobar. 

Esto ayudará al docente y al estudiante a comprobar las lagunas de comprensión, los próximos pasos, y a medir la intensidad necesaria en cualquier lección o tarea.

2. Planifica las entradas de información: presentación en directo, grabaciones propias o un vídeo de otra fuente.

La explicación de nuevo contenido será un factor importante y es probable que la mejor manera de hacerlo sea combinar el vídeo en vivo y grabado con la orientación escrita, dependiendo del contexto y del nivel de participación en vivo que podamos garantizar: 

  • Presentación en directo mediante zoom o equivalente: estupendo si la mayoría de los estudiantes tienen acceso – permite una clase integrada, muy dinámica. 
  • Presentación pregrabada: permite un despliegue y acceso flexible para los estudiantes; requiere que las actividades a realizar se planifiquen de forma más deliberada. 
  • Fuentes externas a través de por ejemplo, Khan Academy, Youtube, etc.: excelente en términos de carga de trabajo, calidad, variedad. Necesidad de comprobar la alineación del contenido con el plan de estudios y planear actividades asociadas que sean potentes. 
  • En papel. Depende mucho de la capacidad de los estudiantes para leer y seguir la orientación sin apoyo – pero ofrece mucha flexibilidad.

Si consigues una buena combinación, no necesitas hacer todas tus lecciones en vivo. Sin embargo, nunca va a ser bueno para ellos si casi nunca tienes contacto directo. Los estudiantes más débiles irán a la deriva. Encuentra el equilibrio adecuado asegurando que los de mayores dificultades pueden seguirte.

3. Comprueba la implicación y la comprensión.

Es vital comprobar que todos los estudiantes se implican. Por ejemplo, asistiendo a videollamadas cuando esto es esencial; comprometerse con el sistema en su conjunto: seguir instrucciones, acceder a mensajes, acceder a recursos, poder hacer preguntas

Ideas: 

  1. En los puntos clave, utiliza un formulario simple (por ejemplo, google forms) con preguntas que cada alumno debe responder para demostrar que ha accedido a los materiales, que ha recibido el mensaje. 
  2. Utiliza documentos compartidos en los que los estudiantes simplemente escriban una reflexión final para mostrar que están presentes o que han llegado al final de un conjunto de instrucciones. 

Es vital comprobar la comprensión, como en una clase normal, para que los estudiantes sepan qué hacer en respuesta a lo que se propone en la videollamada o la grabación vídeo. No podemos darlo por supuesto. 

Si es en vivo, elige a los estudiantes mediante selección aleatoria para comprobar que entienden las instrucciones, siguen el contenido de cualquier presentación, dan sentido a los conceptos, ideas, procedimientos y vocabulario clave. 

Utiliza también esta selección aleatoria con los estudiantes en las videollamadas. Podemos ir más lejos de lo que lo haríamos en las clases normales: “Jenny, dime qué te he pedido que hagas antes de la próxima lección”; “Mónica, ¿cuál fue tu respuesta a la pregunta al final de ese segmento de video?” Pueden responder verbalmente o a través del chat. 

Usando la función de chat o documentos en vivo, pizarras digitales y libretas de notas para solicitar respuestas para que los estudiantes muestren su comprensión – no sólo diciendo \»sí lo entiendo\» y no asumiendo que el silencio/no respuesta significa que están bien.

Recuerda: no puedes saber si los estudiantes han entendido a menos que ellos hagan algo que permita comprobar que han entendido. Una pantalla llena de rostros silenciosos o un flujo de chat vacío, no te dice nada: pregúntales. 

Si no se realizan muchas sesiones en vivo -confiando principalmente en las aportaciones pregrabadas y en los recursos en papel- se deben organizar al menos algunas sesiones en vivo con la cámara o mediante documentos compartidos, en puntos clave de una serie de lecciones, para ejecutar estos procesos de comprobación.

Es preciso convertir en hábito la expectativa y la rutina de que comprobarás que se está haciendo el trabajo, que se ven los vídeos, que todo el mundo debe escuchar y responder en las sesiones en vivo.

4. Planifica las actividades: en directo, por escrito, lecturas, preguntas, investigaciones. ¿A corto o largo plazo?

Idealmente, esto formará la mayor parte del tiempo de tus clases. Después de escuchar las entradas de video o leer el material establecido, tendrán tareas que completar. La duración de las tareas determinará cuánta retroalimentación pueden dar dinámicamente. Obviamente hay cientos de opciones aquí, pero una \»dieta variada\» ayudará a mantenerlos motivados y comprometidos: 

  • Tareas de respuesta corta: preguntas y respuestas que se deben completar durante una lección o utilizando plataformas de preguntas en línea (por ejemplo, en matemáticas) 
  • Tareas escritas cortas: para ser completadas durante una lección – quizás usando documentos compartidos para facilitar el feedback dinámico del profesor. 
  • Conjuntos de preguntas más largos: para ser completados fuera de línea – ya sea autocomprobados, devueltos al profesor o discutidos en la próxima lección en vivo. Dales mucho que hacer, pide mucha práctica. 
  • Tareas escritas más largas: tareas estructuradas, quizás a través de folletos/libros de trabajo que pueden llevar varias horas, para ser completadas y enviadas para su retroalimentación. Esto puede implicar el uso de documentos compartidos para que los profesores puedan seguir el progreso de los alumnos mientras trabajan de forma independiente. 

5. Evalúa y revisa las preguntas y las respuestas de los alumnos, buscando confusiones y puntos de mejora.

Hay un equilibrio a lo largo de varios aspectos: 

– Comprobar todo el trabajo vs comprobar una muestra del trabajo

– El control de los profesores o el control de los propios estudiantes

– Comprobando en vivo durante la finalización de la tarea o comprobando más tarde después de una fecha de finalización. 

Cuanto más directa y dinámica se hace la evaluación, menos se acumula el trabajo que los estudiantes generan sin ser evaluados. Cuanto más cortas sean las piezas de escritura, más fácil es generar un bucle de retroalimentación y de reescritura para todos los estudiantes. Si estás supervisando sobre la marcha a través de documentos compartidos, o se centra en las herramientas de autoevaluación, puedes minimizar la dependencia de la entrega de trabajos para la evaluación del profesorado. Incluso podría hacerse todo de esta manera, sobre la marcha. 

Es importante validar la finalización del trabajo de los estudiantes sin caer en la trampa de prometerles que revisarás todo lo que hacen, lo cual no es sensato ni sostenible. Al mismo tiempo, si sienten que su trabajo nunca se comprueba, es desmotivador y la calidad y el compromiso bajarán. 

Identificar las tareas o conjuntos de preguntas clave en las que se centrarán para su comprobación: Esto podría ser la comprobación semanal de conocimientos; la tarea de escritura; las páginas específicas de un cuaderno de trabajo.

6. Dar un feedback grupal, con comentarios en vivo o grabados.

En la medida de lo posible, es más fácil dar feedback grupal que llegue a todo el mundo, por ejemplo: 

  • A través de comentarios en la videollamada o a través de correos que lleguen a un grupo de trabajo.
  • Pruebas de autocontrol – para que los estudiantes vean las respuestas correctas y sus errores sin calificación asociada.
  • Comentarios generados durante las lecciones o mediante documentos compartidos en los que el profesor puede gestionar su carga de trabajo, dejando comentarios escritos o de voz en el tiempo que tenga disponible. 

El autor nos invita a mezclar la actividad individual y grupal, centrándonos en grupos pequeños o individuos para que den su opinión. Esto puede hacerse en vivo: por ejemplo, llamar a seis estudiantes para que activen sus cámaras en una sesión en vivo para discutir su trabajo mientras que a otros se les asigna una tarea mientras la videollamada continúa. O bien, puede ser en las lecciones dedicadas al feedback individual – por ejemplo, con cita previa en el zoom – mientras que otros estudiantes están trabajando independientemente en otras tareas. 

Por muy mínimo que sea, debe haber algún tipo de retroalimentación. No se puede pedir a los alumnos que vayan y hagan un montón de preguntas o trabajos, si eso nunca va a ser comprobado de ninguna manera. 

Por último, utiliza la información de estas sesiones de evaluación y feedback para hacer un balance de cómo se comprende el plan de estudios a largo plazo, a medida que pasen las semanas, para ajustar el contenido en términos de ritmo y cobertura de las lecciones de las siguientes semanas.

3 comentarios sobre “Principios básicos para una clase semi-presencial o 100% a distancia, Tom Sherrington

  1. En estos tiempos la educacion hibrida se hace muy necesaria para nuestros estudiantes pero demanda un preparacion docente especial y más aún, un modelo de gestion de los aprendizajes para los que no hemos sido formados. el reto es mayor para los directores o principales, responsables dela gestion de la institucion educativa.

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