Retrieval Practice: planificando el uso de la evocación

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Planificando la evocación

Un aspecto clave de utilizar las prácticas de evocación  en clase es que tendremos que asumir, todos, que olvidamos algunas cosas. Pero el olvido es parte del proceso de aprendizaje, y como no hay presión por la calificación, no acordarse de algo es nada más y nada menos que una pista de lo que tengo que repasar.
 
Por esta razón, lo más efectivo es dejar que pase algún tiempo para que el esfuerzo para evocar sea mayor. Al incrementar el desafío (dentro de lo razonable, como siempre), se potencia el almacenamiento en la memoria a largo plazo. Un estudio realizado en 2008 por Cepeda et al. (leedlo pinchando aquí) sobre el efecto de espaciar las prácticas de recuperación incide en el hecho de que retrasar días o semanas un test, por ejemplo, del momento en que se han trabajado los contenidos, tiene efectos beneficiosos a largo plazo. Evidentemente depende de nuestro buen juicio profesional según el tipo de alumnos y el contexto que tengamos.
 
Finalmente, lo importante es que tengamos en cuenta que, al comprobar lo que han comprendido al final de una clase, los alumnos recuperan de la memoria de trabajo (inmediata, a corto plazo). Esto no nos asegura que vaya a estar en su memoria a largo plazo, como a menudo constatamos. Por eso esperar para que ocurra \”un poco de olvido\” es bueno.

Algunos consejos de Tom Sherrington

Recuperamos aquí a uno de los autores ya comentados del blog (aquí) que aporta los siguientes consejos para realizar la práctica de recuperación:
  1. Implica a todos: las buenas técnicas involucran a todos y comprueban su aprendizaje, no solo a uno como cuando preguntas en clase. Si empezamos la clase preguntando a una alumna sobre lo que hemos visto en la clase anterior, no podemos asumir que todos los demás tienen el mismo nivel de comprensión.
  2. Haz que esta comprobación sea precisa y fácil de llevar a cabo. Por ejemplo, Dylan Wiliam nos dice que: “la mejor persona para corregir un test es la persona que lo acaba de realizar”. Por tanto, podemos diseñar actividades que permitan que se auto-corrijan de una manera precisa  fácil.
  3. Especifica el conocimiento. Es mejor si los estudiantes saben de qué va a tratar la práctica de recuperación, de manera que puedan prepararla y corregirla luego mejor. Recordamos de nuevo que hablamos de situaciones de bajo estrés, sin presión por sacar una nota.
  4. Haz que sea generativo. Los estudiantes necesitan explorar su memoria para comprobar lo que saben y comprenden. Esto significa hacerlo sin pistas, cerrando los libros y haciendo que pienses por sí mismos. Esta idea es clave: porque la verdadera evocación, la efectiva, ocurre desde la memoria. Todas las ayudas reducen la eficacia de la evocación. Podemos sentir que a veces no se progresa, pero el aprendizaje está teniendo lugar. 
  5. Varía entre técnicas y estrategias. La siguiente entrada ya tendrá ejemplos concretos, pero es clave que las actividades de recuperación sean variadas. Hay que mantener también el \”low-effort, high-impact\”. Que no nos lleve a nosotros mucho tiempo prepararlas pero que sean a la vez las más efectivas.
  6. Controla la carga de trabajo. Los mejores métodos no implican que tengamos que comprobar cada respuesta de cada alumno, creando una carga de trabajo insostenible. En el blog ya hemos defendido el enfoque de que \”menos es más\” en el currículum, por ejemplo aquí

Las prácticas de evocación frente al subrayado y la relectura

¿Es más eficiente tratar de recuperar de la memoria que subrayar y releer? La respuesta es simplemente SÍ. Hay muchísimas investigaciones (por ejemplo, una de Dunlosky que comentamos aquí) que demuestran que las estrategias que más se utilizan son menos eficientes que la “Retrieval Practice”. Tenéis un artículo genial que espero poder traer pronto al blog aquí. Su conclusión es que “hay dos estrategias que son las que mejor efectividad demuestran: la práctica distribuida y el uso frecuente de tests. Pueden ayudar a cada estudiante con independencia de su edad, mejoran el aprendizaje y la comprensión de un amplio abanico de materiales, y sobre todo, son las que más mejoran el desempeño”.
 
Como creo que es frecuente, una cantidad enorme de mis alumnos subrayan su trabajo y el libro. Subrayar a menudo hace que sus apuntes parezcan más bonitos, organizados. A las familias también les gusta, quizás porque es una prueba de que han trabajado algo. Pero, ¿realmente subrayar algo implica que se ha aprendido? Algo que se ha subrayado no quiere decir que se haya comprendido, o que pueda recuperarse de la memoria a largo plazo. 
 
Subrayar, a veces, puede no exigir ningún esfuerzo mental. Cooney Horvath de nuevo nos dice: “Subrayar un texto es una técnica magnífica de ayudar a guiar tus ojos, enfocar tu atención en las ideas principales y localizar las palabras clave. Desafortunadamente, subrayar no mejorará tu memoria”. 
 
Una forma práctica de transformar el subrayado en una práctica de recuperación es pedirles que creen un test a partir de las ideas y palabras que han subrayado. La idea es: “Muy bien, has subrayado. ¿Ahora qué? ¿Qué cosas puedes hacer con lo que has subrayado?”
 
En cuanto a la relectura, tomamos las ideas de http://www.learningscientists.org que nos dicen que: “la relectura nos da una falsa sensación de confianza en comparación con la evocación. Nos hace sentir bien porque cuanto más leemos un texto, con más fluidez lo podemos leer. Sin embargo, leer con fluidez no significa que estemos conectando la información a nivel de la memoria, y por tanto aprendiendo…”.
 
Una alternativa para repasar la explicaremos en detalle en la próxima entrada, pero os la dejamos ya aquí para entender mejor en qué consiste una práctica de evocación. Si terminamos de estudiar, por ejemplo, las partes de la célula, elaboramos una imagen como esta:
 

 

Esta imagen nos puede servir para practicar la evocación de muchas maneras. Por ejemplo, tratando de escribir lo máximo posible sobre dos de ellas en 10 minutos, buscando las parejas que están relacionadas. Otro ejemplo, más potente, es eligiendo una caja al azar y buscando cuantas más relaciones mejor con las otras cajas. También podemos intentar relacionar varias ideas entre sí. Como veis, se trata de vincular y generar relaciones entre ideas, lo que va a promover un aprendizaje profundo como ya nos decía Shimamura en esta entrada.

Pero si hacemos tests…¿no aumentará la ansiedad y el estrés?

Aunque lo hemos mencionado antes, es fundamental que entendamos los tests como un medio de aprendizaje y no de calificación. Como favorecen el aprendizaje, y además dan evidencias al alumno de que comprende las cosas, las prácticas de recuperación reducen el estrés e incrementan la confianza en clase y cuando se enfrentan a una prueba escrita. 
 
Una de las grandes autores en este campo, Pooja Agarwal, en su página http://www.retrievalpractice.org, nos recomienda:
  • Empieza una discusión sobre las maneras en las que usamos la evocación en nuestra cotidianidad: “recuerda una cita de tu película favorita” ¿Te hace sentir presionado esta pregunta? ¿Por qué no?
  • La recuperación en clase es parecida a la que ocurra fuera de clase. Cuando no hay presión, podemos aprender de nuestras experiencias.
  • El proceso de evocar puede ser desafiante, pero eso es bueno para aprender. Es lo que llamamos “dificultades deseables”.
  • Explica que, basado en décadas de investigación, estas técnicas nos ayudan a aprender más y mejor. 
De nuevo la autora nos recuerda que la realización de test es un método de recuperación para aprender, y no para calificar. De este modo, los alumnos con más dificultades se sentirán más seguros de lo que van aprendiendo y los alumnos más seguros de sí mismos descubrirán que aún les quedan cosas por saber. Las actividades de recuperación se pueden centrar el vocabulario, pronunciación y así adaptarse también a la diversidad lingüística.
 
Otra alternativa práctica a los tests es empezar la clase con 5 minutos de escritura de lo que se recuerda de las clases anteriores. Cuando se incorpora como un ejercicio habitual, los estudiantes son capaces de empezar igual sus sesiones de estudio: escribiendo lo que ya saben. Esto es tremendamente beneficioso y nosotros podemos hacerlo mientras se enciende el ordenador, pasamos lista y preparamos la clase.

Conclusión

Como es habitual en el blog, los estudios a los que nos hemos referido en esta entrada se llevan a cabo en determinadas condiciones. Nuestra labor es conocerlos y adaptarlos a nuestra realidad, que puede ser muy diferente. Sí que podemos afirmar que las prácticas de evocación  son tremendamente efectivas para el aprendizaje. ¿Cómo llevarlas a la práctica? Eso, en la siguiente entrada. Os esperamos

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